He leído, con cierto asombro, las "jocosas" manifestaciones del Sr. Joan Oliver, en referencia al chorizo (supongo que ibérico) y su asimilación al hecho de ser español.

Este tipo de manifestaciones suelen ser significativas en personajes cuya importancia pública ha perdido notoriedad y no deja de ser una de las maneras de volver a ser el centro de atención.

El problema radica en que una parte de los ciudadanos de este país, llamado España, se pueden sentir menospreciados, injuriados e indignados, por esa comparación genérica y como respuesta suelen menospreciar todo lo catalán y lo que provenga de Catalunya. Esa asociación de ideas, del que tilda a los españoles de chorizos, y los que llaman a los catalanes tacaños, insolidarios, separatistas, etc.. son por suerte las de una minoría, pero esa minoría es la que provoca esas controversias y polémicas.

Sinceramente, el Sr. Oliver no puede, ni de manera jocosa ni informal, insultar a todos los españoles, por el simple hecho de serlo, pues corre el riego que otro descerebrado como él cargue en idéntico modo contra los catalanes. Generalizar es siempre peligroso, y a menudo erróneo, por que ni todos los españoles son chorizos ni todos los ex cargos públicos descerebrados.

Por cierto, ypuestos ahacer valoraciones, es preferible ser chorizo que babosa, y según mi entender, algunos pueden parecerse más al chorizo, por su aspecto, que otros.

Simplemente y a modo de conclusión, me considero un auténtico apátrida en cuanto al sentimiento patrio, pues mi españolismo y catalanismo son debidos a cuestiones de residencia y/o administrativas, pues no anida en mí el sentimiento nacionalista, lo único que, por imperativo legal,: soy español, y por ende un chorizo